En nariz es fragante y mineral, con notas de piedra húmeda, hierba fresca y un sutil fondo floral, acompañado por matices de pepino maduro y polen. En boca presenta un ataque texturado y tenso, con un perfil cítrico y salino que define su carácter. El contacto con las lías aporta volumen y complejidad, equilibrando la acidez y dando profundidad al conjunto. De final largo y persistente, refleja con precisión la identidad extrema del desierto de Atacama.