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Viña Tumuñan

Propietarios: William Evelyn
Enólogo jefe: Rafael Bianchi
Página web: www.vinatumunan.com
Contacto comercial: vinatumunan@gmail.com

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Historia
Fundada en 2012 por William Evelyn y su familia, Viña Tumuñan nació con la visión de elaborar vinos que expresen, con absoluta autenticidad, el carácter de su origen. La aventura comenzó con la plantación del viñedo de Cabernet Sauvignon de mayor altitud en la región, enclavado en un valle boscoso y montañoso de la cordillera de los Andes.

Este proyecto boutique, de propiedad y gestión familiar, prioriza la calidad sobre la cantidad y se rige por un profundo respeto por el terroir. Su filosofía de mínima intervención permite que cada vino revele fielmente la identidad del lugar y las condiciones naturales únicas que lo rodean.

Viñedo
Ubicado en la precordillera andina, a 720 metros sobre el nivel del mar —límite natural para la producción de uva en el Valle de Colchagua—, el viñedo prospera en un terroir extremo. Enfrenta desafíos como nieve, granizo, heladas, jabalíes, conejos y aves, pero también goza de ventajas excepcionales: noches frías, alta exposición solar y una maduración lenta y equilibrada que otorgan a la fruta gran concentración, frescura y elegancia.

La geología está marcada por formaciones volcánicas (andesitas, ignimbritas y tobas) y suelos bien drenados, compuestos por cantos rodados, guijarros, arcilla, arena y limo de depósitos aluviales milenarios. La lenta descomposición de estas piedras libera minerales esenciales que enriquecen el perfil del vino.

El viñedo se integra armoniosamente en un bosque esclerófilo nativo, donde especies como boldo, peumo y quillay aportan materia orgánica y humus al suelo, además de impregnar el entorno con aromas, resinas y aceites esenciales que se traducen en matices distintivos en el vino.

El clima de Tumuñan es único: inviernos fríos y nevados mantienen el viñedo naturalmente libre de plagas —facilitando el manejo orgánico—, mientras que durante la temporada de crecimiento, los días cálidos y soleados, combinados con noches muy frescas, favorecen una maduración lenta que potencia la acidez natural y la expresión aromática de las uvas.