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Vinos JP Martin

Propietarios: Jose Pablo Martin
Enólogo jefe: Jose Pablo Martin
Página web: jpmartin.cl
Contacto comercial: josepablo@jpmartin.cl

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Historia
Vinos JP Martin es el proyecto personal del enólogo José Pablo Martin Vergara, quien, tras más de dos décadas elaborando vinos en el sur, centro y, especialmente, en el norte de Chile, decidió iniciar un camino propio. Su primera añada proviene de dos valles nortinos de carácter único: el Valle del Huasco, en Atacama, y el Valle del Limarí, en Coquimbo.

Concebidos como un tributo a la historia geológica y vitivinícola del llamado Norte Verde, cada vino es testimonio de un terroir extremo y una invitación a descubrir un paisaje singular, donde el desierto se encuentra con el mar.

Viñedos
Buena Esperanza, Valle del Huasco
Ubicado en la Región de Atacama, a 690 kilómetros al norte de Santiago y a solo 36 kilómetros en línea recta del océano Pacífico, este viñedo fue plantado entre 2017 y 2018 sobre terrazas aluviales de origen marino en la ribera sur del río Huasco, a una altitud aproximada de 250 m s. n. m. Se nutre de suelos calcáreos que confieren a los vinos una marcada estructura mineral. Aquí prosperan Pinot Noir (clones Dijon 777 y 115), Chardonnay (clon 548) y Garnacha (clon 435), todas adaptadas con notable éxito a las condiciones desérticas del valle. El manejo preciso de estos clones permite capturar el delicado equilibrio entre el rigor del clima y el carácter varietal, dando lugar a vinos frescos, tensos y precisos. En 2024, nuevas plantaciones consolidan la exploración de este territorio extremo.

Valle del Limarí
A 400 kilómetros al norte de Santiago, en la Región de Coquimbo, JP Martin cultiva sus viñedos en dos sectores clave: El Encanto y Quebrada Seca, ambos sobre terrazas aluviales del río Limarí y bajo la influencia constante del océano. El Encanto, a 30 kilómetros del mar y a 247 m s. n. m., combina suelos de gravas calcáreas con un clima mediterráneo semiárido, creando condiciones ideales para el Syrah, que aquí desarrolla estructura refinada, matices especiados y textura sedosa. Quebrada Seca, a 27 kilómetros del océano y a 261 m s. n. m., presenta suelos calcáreos con presencia de arcillas que aportan moderada retención hídrica, favoreciendo la maduración precisa de Carménère y Pedro Jiménez. Estas variedades expresan con fidelidad la mineralidad y profundidad del terroir, destacando por su frescura natural y equilibrio estructural.