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Chile diVino

Propietarios: Marcela Chandía
Enólogo jefe: Marcela Chandía
Página web: www.chiledivino.cl
Contacto comercial: marcela@chiledivino.cl

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Historia
Dicen que los sueños se beben mejor en copa. Chile diVino nació del sueño de su fundadora, la enóloga Marcela Chandía, de crear vinos que celebren la vida, el origen y el alma de quien los crea. Con más de dos décadas de experiencia elaborando vinos en Chile y en el extranjero —incluyendo California, Sudáfrica, Francia, Portugal y Nueva Zelanda—, Marcela volvió a su país con una certeza: Chile es “diVino” por su diversidad, energía y potencial, y quiso plasmarlo en cada botella.

La colección Chile diVino se compone de vinos alegres, intensos y seductores; vinos gastronómicos pensados para disfrutar, conversar, reír y sentir. Cada etiqueta cuenta una historia propia, con un diseño que refleja la cepa, el carácter del vino y la visión de su creadora: con pasión, sensibilidad y sin miedo a destacar.

Fiel a su filosofía, Marcela trabaja desde hace más de diez años con uvas provenientes de los mismos cuarteles, apostando por la constancia y el respeto al origen. La producción es de pequeñas partidas, elaboradas con cuidado artesanal en cada detalle, como se hace con aquello que se ama.

Chile diVino es una invitación a quienes disfrutan la vida con todos los sentidos, a descubrir vinos con alma y carácter, creados por manos expertas y apasionadas.

Viñedos
Los vinos de Chile diVino nacen en el Valle de Almahue, un pequeño pero singular rincón de la provincia de Cachapoal, en la zona central de Chile. A 90 kilómetros al sur de Santiago y a 65 kilómetros del océano Pacífico, este valle combina tradición, carácter y una profunda historia ligada al vino.

El clima mediterráneo —con inviernos fríos, veranos cálidos y noches frescas incluso en plena temporada estival— permite una maduración lenta de las uvas, favoreciendo la concentración de aromas, sabores y acidez natural. Los suelos, formados por antiguas terrazas aluviales del río Cachapoal, facilitan un enraizamiento profundo y aportan identidad a la fruta.

Almahue es reconocido como la cuna del Carménère en Chile, variedad que aquí alcanza su mejor expresión: jugosa, aromática y con personalidad. También prosperan con excelencia otras cepas tintas como Cabernet Sauvignon, Malbec, Petit Verdot y Syrah.

Este entorno no solo da origen a vinos con estructura, elegancia y alma, sino que también invita a vivir el vino desde adentro: recorriendo los viñedos, conversando con quienes lo producen o brindando al atardecer. Auténtico, generoso y lleno de historia, Almahue demuestra que, cuando un vino nace de un lugar con alma, se nota y se siente.